04 junio 2011

Discilina y Esperanza

Hola amigos lectores del semanario “El Águila del Río Lerma”, la Liga Municipal de Voleibol de Vista Hermosa trae para ustedes dos valores que son muy importantes en la vida cotidiana del ser humano, ya que nos ayuda a ser mejores personas para el progreso de nuestro municipio. Vamos a conocer el valor de la Disciplina y de la Esperanza.

DISCIPLINA:

La disciplina es la parte más importante del éxito.

Truman Capote.

La disciplina es uno de los valores que están más en riesgo en este mundo trastocado. Y la crisis comienza con los adultos, que piensan que el hecho de disciplinar a sus hijos, de enseñarles un orden y el cumplimiento de sus deberes, es algo negativo que "interfiere con sus derechos".

Sin embargo, una cosa es castigar y otra muy distinta enseñar a los niños y jóvenes a acatar órdenes, a respetar los valores sociales y la convivencia, a mantener en orden sus cosas, a esforzarse en sus estudios, a llegar a casa a la hora en que las reglas de ésta así lo dictaminen. Todo esto tiene que ver con el concepto y el valor de la disciplina. El auténtico significado de la palabra es funcionar con un orden y adquirir un sentido de la responsabilidad.

Así, la disciplina es en realidad un mecanismo de control sobre nosotros mismos. Cultivar este valor nos hace adquirir una sensación de organización, de tranquilidad, de dirección. Su consecuencia es el progreso y la propia realización.

La libertad implica muchas cosas: desde afrontar nuestros propios riesgos sabiendo cuáles pueden ser las consecuencias, hasta la madurez para tomar una decisión.

Libertad es adquirir y practicar el valor de la disciplina, que nos permite saber pensar para saber actuar. Saber obedecer para saber mandar. Tener el control sobre nosotros y nuestras circunstancias, vivir en paz y lograr ese éxito máximo que es la felicidad.

Por: Diana Guadalupe Amezcua Gómez

Rostro del Torneo

ESPERANZA:

La esperanza es bien común a todos los hombres. Los que todo lo han perdido la poseen aún.

Tales de Mileto.

No por nada es una de las tres virtudes teologales, junto con la fe y la caridad. La esperanza es un valor que te sostiene cuando a tu alrededor todo parece haberse perdido. Es la luz que te guía en la oscuridad, la voz interior que te avisa que es posible salir de los problemas.

Tener esperanza significa ser optimista. El pensamiento derrotista, o pesimista, debilita muchísimo. La gente positiva se hace más fuerte ante los golpes de la vida, mientras que el pesimista, a cada nueva caída, se convence de que no vale la pena y poco a poco se va quedando sin ganas de luchar.

Busca las posibles causas de que las cosas no funcionen y acepta, honestamente, cuánta culpa tienes tú. A lo mejor no te estás esforzando lo suficiente o te faltó decisión. O simplemente, te equivocaste. Los errores pueden enseñarnos cosas muy valiosas. Nos enseñan, por ejemplo, qué es lo que no se debe hacer.

De la manera en que reaccionamos ante los errores podemos darnos cuenta muy bien de la diferencia entre el pesimista y el optimista.

Ante un error, el pesimista se convence de que no sirve para nada y de que es mejor no volver a intentarlo. El optimista analiza la situación ve dónde se equivocó y corrige el rumbo, intentándolo de nuevo pero con un mayor conocimiento de sí mismo y de sus circunstancias. La esperanza es lo último que se pierde, pero es precisamente lo que nunca debe perderse.

Por: Sandra Marily Amezcua Gómez.

Rostro del Torneo

Apoyadas en la Bibliografía:

"El Gran Libro de los Valores"

María León

Editorial Epoca, S.A. de C.V.

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