Por Falcón.
Mi mecedora de sueños, semáforo sin luz de
alto
Hoguera de mis leños, briza de invierno en
mayo,
Revolvedora del cielo, a destiempo como rayo,
Rajas en dos este hielo, truecas diamante en
cobalto.
Junta y calienta los leños que avivan siempre
mi hoguera
Suaviza los duros ceños que surcan esta mi
faz
más revuelve mis aguas mansas, me transforma
a montaraz
y en uvas se tornan las pasas y de higos se
llena mi higuera.
Tu mi siete no premiado en el bingo de la
muerte,
Mi rehilete impulsado por la más tenue
ventisca,
Das sabor a mi potaje al poner sólo una
pizca,
De tus labios el brebaje, soy adicto y quiero
verte.
Mi posesión intestada pero más mía que de
otro,
Si te dejo arrinconada, no creas por eso que
olvido,
eres castillo en mi viento, que vuela más no
se ha ido,
en él usé de cimientos el pasado de nosotros.
Tu mi navío sin timón, en el mar de
incertidumbre,
Tu tesoro en mi galeón, yo el pirata
autorizado
yo la brújula más loca, tú el imán tan
anhelado,
tú los dados yo la oca, tú la meta ante la
cumbre.
Tu mi cima, tu mi abismo, Tu mi duro frío de
mayo,
altozano, cañada, ismo, tú la casa que he
soñado,
con adobes sin cocer, y de barro su enlosado,
tu mi alguien quien querer, yo tu peón,
alfil, caballo.
Eres mi agua de lima, trigo entero, arroz
inflado,
Me llevas siempre a la cima, eres mi globo de
gas
Mi canción sin editora, eres mi frente, mi
faz
Tu mi socia, mi auditora, tu mi seguro
mercado.
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