El pasado 16 de abril, más de 30 jóvenes convivieron con los ancianitos del asilo “José María Cavadas”; con la intención de compartir con ellos alegría y jovialidad.
Iniciaron sus actividades con el cuento de “Caperucita roja y los 3 cochinitos”, representado en teatro de guiñol, donde los ancianitos, pudieron recordar su infancia y divertirse como pequeños, posteriormente escucharon canciones como Candilejas y Cien años, interpretadas por José Arturo Oceguera Geraldo, en violín y canciones como Gema y Moliendo Café, interpretadas por el Club de Música del CBTis No. 84 y la canción Ángeles de Amor interpretada por Luis Llamas.
También los jóvenes les montaron una exposición fotográfica con imágenes de La Piedad de ayer, en donde los ancianitos recordaron como era la ciudad cuando ellos eran jóvenes y comentaron sobre las vidas que llevaban.
Terminaron sus actividades cenando tamales amarillos y los ancianitos agradecieron a los jóvenes por compartir una tarde con ellos llena de alegría y recuerdos y les pidieron que no se dejarán llevar por las corrientes del mundo que marcarán la diferencia, que impulsaran la cultura y fueran personas de bien.
Marco Durán titular del Instituto de la Juventud Piedadense (INJUP), comento que pretenden realizar esta actividad periódicamente, para sensibilizar a los jóvenes y compartir amor y cariño con los ancianitos, además de aprender de sus historias de vida.
Iniciaron sus actividades con el cuento de “Caperucita roja y los 3 cochinitos”, representado en teatro de guiñol, donde los ancianitos, pudieron recordar su infancia y divertirse como pequeños, posteriormente escucharon canciones como Candilejas y Cien años, interpretadas por José Arturo Oceguera Geraldo, en violín y canciones como Gema y Moliendo Café, interpretadas por el Club de Música del CBTis No. 84 y la canción Ángeles de Amor interpretada por Luis Llamas.
También los jóvenes les montaron una exposición fotográfica con imágenes de La Piedad de ayer, en donde los ancianitos recordaron como era la ciudad cuando ellos eran jóvenes y comentaron sobre las vidas que llevaban.
Terminaron sus actividades cenando tamales amarillos y los ancianitos agradecieron a los jóvenes por compartir una tarde con ellos llena de alegría y recuerdos y les pidieron que no se dejarán llevar por las corrientes del mundo que marcarán la diferencia, que impulsaran la cultura y fueran personas de bien.
Marco Durán titular del Instituto de la Juventud Piedadense (INJUP), comento que pretenden realizar esta actividad periódicamente, para sensibilizar a los jóvenes y compartir amor y cariño con los ancianitos, además de aprender de sus historias de vida.
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