LA CRÓNICA DE UN ACONTECIMIENTO OLVIDADO
Por ®mavare
Ya con algunos meses de anticipación se presentaban en las dos principales salas de cine de la Piedad, Michoacán, los posters promocionales de una de las películas más taquilleras de finales de los años 70s. Los poster a los que me refiero nos dejaban ver a un gorila gigantesco que tenía un pie en cada una de las hoy desaparecidas torres gemelas del WTC, de Nueva York. El simio se encontraba destrozando con su mano un avión de combate F-5E y en otro sujeta a una hermosa chica rubia. Si para los adultos resultaba excitante contemplar esos grandes promocionales, mucho más para los niños de aquella época. Ante los habitantes del mundo, un filme estadounidense que volvería a causar la misma expectación que cuando se estrenó en 1933, en la época del cine mudo.
Al finalizar la década del glamour, la cultura pop, la onda disco, el bugui, bugui, cuando en México se proclamaba una “administración de la riqueza” que desencadenó en una escandalosa devaluación. En aquel mundo marcado por las esferas de luz y la “fiebre disco”, el personaje de King Kong, vuelve a demostrar el poderío de Hollywood, al utilizar historias viejas, revestidas en lo último de la animación mecatrónica y el “stop motion”, y por supuesto, mucha, muchísima publicidad. El Cine Lázaro Cárdenas, de la Piedad, Michoacán, tenía fama, por presentar películas taquilleras norteamericanas de moda. Y cada domingo estaba a reventar. Es por eso que se tenía que ir desde muy temprano, a eso delas 2:30 a 3:00 de la tarde para acceder a una buena localidad, en caso contrario no quedaba más remedio que estar de pie o sentarse en el suelo entre los ya de por sí apretados pasillos.
Era una emoción indescriptible entrar a la sala, la cual siempre recibía a sus clientes con música de ABBA, BeeGees, Suzi Quatro, Dr. Hook, entre otros buenos artistas de la época. Pero que decir cuando la música se detenía y poco a poco las luminarias se apagaban… la emoción subía a su máximo nivel. Y como no iba a ser de ese modo, si por aquellos días las televisiones eran en su mayoría en blanco y negro, presentando sólo programas en vivo, series aburridísimas y telenovelas. Es por eso que asistir al cine era una experiencia que emocionaba, aún muchos días después de haber disfrutado de algún buen título.
Un acontecimiento sin precedentes en la historia de Yurécuaro, fue cuando el cine “Estrella”, el único y populoso cine de nuestro querido municipio, y que actualmente, está arrinconado en las garras del olvido; presentaba durante el verano de 1977, la esperada película de “KING KONG”. Como olvidar aquella interminable fila de hombres, mujeres y niños, esperando pacientes a que terminara la primera función. Una nutrida audiencia producto de la labor difusora del Sr. Santana, quien en su conocida camioneta, voceaba la cartelera y aventaba volantes por las calles…. “¡tú cine estrellas presenta la película de King-kong!.... ¡King-kong…en Yurécuaro!….”
—“Por fin una película taquillera en nuestro cine….” Afirmaba la población.
La última función del día se proyectaría a las 7:30 de la noche, era el mes de agosto y a pesar de que el día estaba por terminar la fila aún era interminable. ¿Cómo podría catalogar un niño de seis años aquel acontecimiento?…..sin duda ¡INCREÍBLE!...y así inmutados a tope, saboreando cada detalle de aquella película, nadie se percató del fuerte chubasco que azotó a la población aquella noche. Y aunque la lluvia causo la inundación de varias calles, durante el trayecto al hogar, aún resurgían imágenes del gigante simio, que permanecieron para no borrase jamás….perdurando aún vivas, en un mundo intangible, entre los sueños y recuerdos de un época pasada.
Se dice que el gorila gigante fue construido en tamaño real, un impresionante y costoso armatoste, que fue utilizado tan sólo en unas cuantos tomas de la película. Ante lo impresionante de su figura, se tuvo la idea de exhibirlo en diferentes partes de Estados Unidos y Sudamérica. Aunque nunca hizo escala en México, sí llegó al público argentino; lamentablemente para entonces la fama del simio había pasado,… por lo que resultó incosteable ya no sólo su presentación, sino el trasladarlo a su lugar de origen… por lo que terminó sus días abandonado en un basurero en aquel país…, olvidado, enterrado entre los escombros de la época que lo vio nacer.
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